Mira, ser un hijo de Poseidón no se trata solo de no mojarte cuando llueve (aunque, aceptémoslo, ese truco es genial para impresionar a los de la Cabaña de Atenea). Mi papá es el Dios del Mar, las tormentas y los terremotos, pero para nosotros es mucho más. Es esa fuerza imparable que siente el pulso del océano en las venas. En nuestro campamento, pertenecer a la Cabaña 3 significa heredar el control sobre las olas y una conexión única con las criaturas más increíbles del abismo. Si alguna vez has sentido que el océano te llama por tu nombre, prepárate: el viejo Barbazul tiene grandes planes para ti.

En el día a día, la vida con el ADN del mar es pura adrenalina. Imagina poder invocar un huracán personal cuando las cosas se ponen feas en una partida de «Captura la Bandera» o descubrir que puedes hablar con los caballos porque, dato curioso, ¡papá los creó a partir de la espuma del mar! No solo aprendemos a pelear con espada; aprendemos a fluir como la marea y a golpear como un tsunami. Aquí no solo nadas, tú mandas en el agua. Y sí, los peces son bastante chismosos, pero te acostumbras a sus historias después de un par de días en el muelle.

Así que, si estás harto de ser «el chico raro» y estás listo para reclamar tu lugar en el trono de coral, la marea está subiendo. Poseidón no siempre es el padre más presente —ya sabes, estar al mando del 70% del planeta quita mucho tiempo—, pero cuando reconoce a sus hijos, lo hace con estruendo. Ven al campamento, agarra tu camiseta naranja y prepárate para demostrar que el mar no se detiene ante nada. El océano no acepta órdenes, pero tú sí puedes darlas. ¡Te veo en la orilla!