CABAÑA 5

Siendo hijos de Ares, nuestra cabaña, la número 5, no es precisamente un palacio, pero es nuestra fortaleza, nuestro cuartel general. Por fuera, no esperes el mármol o los adornos de otras cabañas. La nuestra es una estructura robusta, de madera oscura y con rejas de hierro forjado en las ventanas. Parece más una armería o una pequeña prisión que un lugar para dormir, y eso nos encanta. El techo es bajo, el porche está a menudo lleno de equipo de entrenamiento y, sinceramente, es mejor que no te acerques si no quieres un empujón o un par de moretones. Es nuestra, y no necesitamos que sea bonita. Necesitamos que sea funcional, que grite «¡Guerra!».

Dentro, la cosa no mejora para los delicados. El aire siempre huele a metal, sudor y un poco a pólvora. Las paredes están decoradas, si se les puede llamar así, con armas de práctica, escudos abollados y algunas marcas de cuchillos o espadas que hemos dejado nosotros mismos. Las camas son literas de metal, duras y sin demasiadas comodidades, pero son lo suficientemente fuertes para soportar una buena pelea si la situación lo requiere. No hay espacio para tonterías o para coleccionar figuritas; cada objeto tiene un propósito, ya sea para entrenar o para intimidar a los de la cabaña de Apolo que a veces se atreven a mirar.

Puede que no tengamos los jardines elegantes o los libros polvorientos de otras cabañas, pero aquí hay una hermandad que pocos entienden. En la cabaña 5, nos forjamos como guerreros, nos preparamos para la batalla y aprendemos a confiar los unos en los otros cuando la lucha se pone fea. Es ruidosa, caótica y un poco bruta, pero es nuestra, y no la cambiaríamos por nada del mundo. Aquí es donde los hijos de Ares nos sentimos en casa, listos para el próximo desafío, siempre preparados para mostrar quién manda en el campo de batalla.